Proyecto “TeMiro”
Concepto, origen y desarrollo.
TeMiro nace de una sencilla observación, cada vez miramos menos lo que nos rodea.
Caminamos con la vista puesta en una pantalla, compartimos espacio sin cruzar la mirada. Habitamos ciudades llenas de detalles que pasan desapercibidos.
TeMiro surge como un pequeño gesto para detener esa inercia, e invitar a levantar la mirada.
El origen de los ojos en la ciudad
La primera forma del proyecto, son los ojos en relieve instalados en muros y fachadas. Aparecen de manera inesperada, integrados en el paisaje urbano. No están ahí para vigilar, están para recordarnos que estamos presentes.
Cuando alguien descubre uno de estos ojos, ocurre algo simple pero poderoso. Se siente observado… y entonces mira.
La ciudad deja de ser fondo, y se convierte en experiencia.
«ArTeMiro», del espacio público al espacio íntimo
Con el tiempo, esos ojos salieron del muro y entraron en el estudio, creando la serie ArTeMiro, el ojo se incorpora al lienzo como relieve, rompiendo la superficie plana de la pintura. La obra ya no es solo imagen: es objeto que comparte espacio con quien la contempla.
Los «Miritos», mirar desde la emoción
Los Miritos: mirar desde la emoción
De esta evolución nacen los Miritos, esculturas de grandes ojos que encarnan distintas formas de mirar.
Cada Mirito tiene su personalidad, algunos observan con curiosidad, otros con serenidad y otros con asombro.
Son figuras que humanizan la idea inicial del proyecto y la acercan a lo emocional.
Si el ojo urbano despierta, el Mirito acompaña.
Un proyecto en expansión
TeMiro sigue creciendo y adaptándose a nuevos formatos. Pero la intención permanece intacta.
Recordarnos que mirar es un acto consciente, que la presencia importa, que el otro existe en un mundo lleno de imágenes, TeMiro propone algo muy simple, Detenerse, levantar la mirada y volver a ver.
No es lo que ves. Es cómo miras.